El efecto Mozart

 

Utiliza la música como una herramienta para potenciar la concentración y el aprendizaje de tu bebé, así como para prevenir alteraciones en el desarrollo del habla o evitar trastornos del sueño.

La mejor música para desarrollar esta estimulación es la clásica y, sobre todo, las composiciones de Mozart -

 

Cada caricia, cada imagen y cada sonido estimulan el cerebro de los bebés. Durante los tres primeros años de vida más de 125 millones de neuronas se activan y cada nuevo estímulo refuerza las conexiones que se establecen entre ellas. Como las bases del desarrollo intelectual en la primera infancia son sensoriales y motrices. La música, por su carácter de estímulo multisensorial, se convierte en una poderosa herramienta educativa pues activa procesos que afectan al conjunto del sistema nervioso y estimula los dos hemisferios cerebrales.

Aparte de los múltiples beneficios que aporta al niño en términos de desarrollo intelectual, verbal y motriz, la música le proporciona un aprendizaje del esfuerzo como metáfora de la vida adulta en la que para alcanzar sus metas deberá esforzarse y aprender equivocándose.

La mejor música para desarrollar la estimulación musical es la clásica y sobre todo las composiciones de W. A. Mozart. Su sonata para dos violines y el concierto para dos pianos K488 provocan un aumento de varias sustancias hormonales, como la dopamina, que estimulan la actividad cerebral y emocional provocando experiencias que modifican las estructuras interhemisféricas. Es conocido como "el efecto Mozart" y se debe a su particular estructura melódica y a la frecuencia determinada de las notas que utiliza. Los bebés son muy receptivos y seguro que os sorprenderán.